Los entornos controlados son espacios en los que la temperatura, la humedad, las partículas en suspensión, la carga microbiana y los flujos de aire se supervisan y se mantienen dentro de unos límites definidos para garantizar la higiene, la calidad y la seguridad del proceso.
Se encuentran en laboratorios farmacéuticos y químicos, en unidades hospitalarias de alta criticidad (p. ej., preparaciones estériles), así como en áreas de procesamiento de alimentos con protocolos sanitarios estrictos.
En estos contextos, una gestión adecuada del agua en el suelo es fundamental para evitar estancamientos y daños estructurales, así como posibles contaminaciones de productos y equipos.
¿Qué normas regulan los entornos controlados?
Las normativas de referencia varían según el sector:
- las GMP (Good Manufacturing Practice – Buenas Prácticas de Fabricación) se aplican al sector farmacéutico y a los productos sanitarios;
- la norma ISO 14644, para la clasificación y el control de la contaminación por partículas en las salas blancas;
- en el sector alimentario, el marco higiénico viene definido por los sistemas HACCP y la normativa europea sobre seguridad alimentaria.
En cualquier caso, en todos estos sectores se sigue una lógica similar: superficies higienizables y continuas, ausencia de puntos de acumulación y procedimientos de limpieza rápidos y verificables.
¿Cuáles son las características esenciales de un sistema de drenaje para entornos controlados?
Un sistema de drenaje adecuado debe conducir rápidamente el agua hacia los desagües, evitar el reflujo y mantener las superficies limpias.
Las canaletas deben quedar a ras del suelo y conectarse de forma continua con el sistema de impermeabilización bajo baldosas para evitar microinfiltraciones.
Los materiales deben facilitar la desinfección frecuente, resistir a los detergentes y biocidas, y permitir la inspección y el mantenimiento desde arriba.
Algunas características clave fundamentales
- Las superficies internas de la canaleta deben ser no porosas y continuas, con cubiertas de acero inoxidable y un cuerpo de PP (polipropileno) resistente a los agentes químicos y a los ciclos de lavado.
- Es importante que quede a ras del suelo.
- La canaleta debe poder inspeccionarse y desinfectarse fácilmente.
- Es preferible un sistema modular, para adaptarse a distribuciones complejas y facilitar ampliaciones o mantenimientos sin largas paradas.
Por qué elegir las canaletas Malagrida en entornos controlados
Las canaletas Malagrida combinan un diseño funcional con un alto rendimiento higiénico: el cuerpo de PP ofrece ligereza, resistencia química y estabilidad dimensional; las tapas de acero inoxidable son aptas para alicatar y pueden revestirse con el mismo material del pavimento para garantizar la continuidad de las superficies y propiedades antideslizantes, lo que permite levantarlas para inspeccionar y limpiar el canal.
Las soluciones son modulares y de bajo espesor, ideales para instalaciones nuevas y reformas con altura limitada del solado, y están diseñadas para una correcta conexión con los sistemas de impermeabilización bajo baldosa, reduciendo los puntos críticos de infiltración.
En resumen, elegir un sistema de drenaje Malagrida para entornos controlados significa obtener una rápida evacuación del agua, limpiezas más eficientes, reducción de los riesgos de contaminación y una integración constructiva coherente con los requisitos GMP/ISO/HACCP.
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